¿Sigues teniendo mucha barriga pasado el postparto?¿Quieres saber si padeces diástasis de rectos abdominales fruto de tu embarazo? Te explicamos cómo averiguarlo. Y recuerda: consulta siempre a un fisioterapeuta especializado.

He dedicado varias entradas a hablar de la diástasis, como esta o esta otra. Sin embargo, muchas mamás me preguntan que cómo pueden saber si la padecen.

Hay casos en los que es muy evidente la lesión. A mí me sentenciaron en el postparto inmediato. No me lo quise creer mucho… Sin embargo, cuando la barriga se fue bajando y las arrugas no se iban, el ombligo no regresaba a su estado, y sin ropa parecía embarazada de cuatro meses un año después del parto… tuve que asumir irremediablemente no sólo que tenía diástasis, sino que, en mi caso, no se iba a recuperar nunca.

Sin embargo, en otros casos no es tan evidente porque la piel no está dañada, o la barriga no es especialmente prominente.

Entonces, ¿cómo sabemos que hay una diástasis? Antes de nada, y como siempre recalco, yo no soy ni médico ni fisioterapeuta. Si sospechas que puedes tener esta lesión lo más indicado es que te lo valore y diagnostique un profesional. A ser posible matrona o fisioterapeuta especializado en fisioterapia pelviperineal y obstétrica.

Dicho lo anterior, si sospechas la posibilidad de padecer diástasis, puedes hacer una pequeña prueba casera previa a la consulta. La forma más fácil de saberlo es tumbarte boca arriba, rodillas flexionadas. A continuación pones una mano detrás de la cabeza y la otra mano sobre tu abdomen, longitudinal al cuerpo. Levantas la cabeza y haces un poco de presión con las yemas de los dedos. Cuando hay diástasis, se nota una hendidura, los rectos abdominales se tensan con el esfuerzo y se evidencia la separación entre ellos, que se pueden palpar a ambos lados. Además, también es muy característico de esta lesión, al levantar la cabeza el abdomen se eleva también como haciendo una cresta.

Como yo me explico fatal, puedes visionar este vídeo que encontré en Youtube de la web www.diastasis.es donde lo explican fenomenalmente:

 

Mi caso es muy drástico. Sin embargo, en muchos otros, con los ejercicios adecuados, puede llegar a cerrarse o quedar con una mínima separación. La gimnasia hipopresiva resulta muy beneficiosa también.

Mucha suerte.

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Después de mi paso por la Universidad hice un Master en Gestión Internacional de la empresa, y es a esto, al comercio exterior, a lo que me dedico profesionalmente. Junto con mi Pantuflo, somos padres de seis. Los tres primeros no están con nosotros, habitan cada uno en una estrella. Los tres siguientes afortunadamente nos dan mucha lata: Zipi y Zape, que nacieron el mismo día, y Tamagochi, que llegó tres años después. Escribo con sinceridad, pero sin dramatizar, sobre mi realidad imperfecta, sin olvidar el sentido del humor, todo ello aderezado con un punto místico que no puedo evitar por más que me lo proponga. Soy inquieta por naturaleza, siempre tengo algún proyecto entre manos. Hablo más deprisa y en más cantidad de lo que la mayoría de las personas son capaces de procesar, así que el blogging ante todo es una terapia para mí (¡y para los que me rodean!).

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