El crecimiento de la barriga durante el embarazo despierta mucha curiosidad en las mamás primerizas, y en las múltiples más si cabe, porque todo el mundo espera que las embarazadas de gemelos tengamos una tripa descomunal desde la semana 4. En esta entrada te cuento cómo se desarrolló la mía.

En los primeros meses me preocupaba el desarrollo de mi barriga, cuánto tenía que crecer o si no lo hacía lo suficiente. Me la medía todas las semanas. Sí lo sé, de locos… Antes de empezar a notar a los bebés no tenía referencia de si estaban bien, tenía muy pocos síntomas de embarazo y demasiado tiempo libre para darle vueltas al coco. Es lo que tiene ser primeriza con el agravante de estar embarazada por cuarta vez sin tener ningún hijo conmigo. Me parecía imposible lograrlo y necesitaba algo a lo que agarrarme para saber que todo marchaba correctamente aquellas primeras y angustiosas semanas.

La verdad es que hasta los 5 meses (22 semanas más o menos) mi barriga no llamaba la atención y se desarrollaba a un ritmo normal, igual que si llevara un bebé en lugar de dos. Justo por aquella época empecé a notar claramente sus movimientos, para mí sin duda la sensación más agradable de estar embarazada. Nunca llegué a distinguir quién era el que se movía, notaba el barullo siempre en el mismo lado del a barriga, donde confluían las cuatro piernas, así que me resultaba imposible saber cuál de los dos pataleaba en cada momento.

 Barriga 12 semanas embarazo gemelar
A las 12 semanas sentía que mi tripa iba a estallar.
La piel estaba tirante, me picaba, y a mí me parecía que había crecido un montón…. Inocente de mí…

barriga 14 semanas embarazo gemelar

A las 14 semanas mi embarazo pasaba desapercibido, aún no me cedían el asiento en el autobús (bueno, a veces no te lo ceden ni embarazada de 8 meses…), y más que estar gestando, parecía que se me había ido la mano con las cañitas en el último mes. Recuerdo que le envié a mi compiblogger Elena (puedes leer aquí quiénes estamos detrás de este blog) esta misma foto. Yo estaba tan orgullosa de mi barriguilla porque ya me parecía grande, y ella, que ya había pasado por dos embarazos a término, se reía y me decía “¡¡anda que no te queda nada!!” (Por aquel entonces a ella ni se le pasaba por la cabeza que fuera a tener mellizos también jejeje).

 Barriga embarazo gemelar 18 semanas
Celebré mis 31 primaveras cuando estaba de 18 semanas, y afortunadamente el deseo que pedí al soplar las velas se cumplió con creces.
Barriga embarazo múltiple 22 semanas

Cuando estaba de 22 semanas empezaron a decirme aquello de “Uy pues para ser dos qué poca barriga tienes”. En torno a estas fechas empezaría a notar los movimientos de los bebés claramente y con regularidad. Sin duda, la mejor sensación del embarazo.

Barriga embarazo múltiple 25 semanas

 

Con 25 semanas me seguían diciendo lo de la poca tripa que tenía, yo no sabía si preocuparme o tomármelo como un piropo, en cualquier caso a mí me parecía enorme. Fue en esta semana cuando empecé a notar contracciones
Barriga 28 semanas gemelos
 A las 28 semanas mi barriga parecía la de un embarazo a término de uno. Cuando tomé esta foto llevaba una semana en reposo casi absoluto, el cuello del útero se había acortado demasiado y tenía contracciones constantes.
Barriga embarazo gemelos semana 32
 Con 32 semanas mi barriga empezaba a dar miedín, seguía de reposo casi total. Una semana después de esta foto ingresaría en el hospital con Amenaza de Parto Prematuro. Me aplicaron medicación para parar las contracciones y suministraron corticoides para la maduración pulmonar de los bebés. Las contracciones nunca cesaron pero no me puse de parto.

 

Barriga embarazo múltiple 36 semanas
Con 36 semanas mi barriga era ya un auténtico desfase. La zona de alrededor del ombligo estaba tan estirada que ya no la notaba, me chocaba contra cajones, puertas, o cualquier cosa a la altura del ombligo y ni me enteraba. Dormir era una odisea, y darse la vuelta en la cama, imposible.
Empecé a sentir que mis pequeños aliens estaban agotando mis reservas. Cuando tomé esta foto hacía dos semanas que había dejado el reposo absoluto y hacía vida “normal”, todo lo normal que pueda ser la vida con semejante volumen abdominal. Y nada, ni una señal de que los aliencitos quisieran salir.

 

Barriga 38 semanas gemelos

 

Y, contra todo pronóstico, llegué a las 38 semanas, la foto está tomada en el pasillo del hospital nada más ingresar. Y mi sonrisa se debe a que como fue una inducción llegué fresca como una lechuga sin dolor alguno.

 

Barriga postparto gemelos

 

Y si en otro post hablábamos de recuperaciones espectaculares tras el parto, aquí va un testimonio gráfico de que la mía también lo fue, ¡pero porque parecía que no hubiera parido! Así lucía a los diez días del feliz alumbramiento. Hasta seis meses después me seguían felicitando por la calle por mi embarazo. Y a día de hoy, el día que no acierto con la ropa, también… Cosas de la diástasis

Me ha gustado recordar estos meses con la perspectiva y la tranquilidad de que todo fuera bien. No viví mi embarazo con la felicidad que me habría gustado, hubo momentos de miedo, mucha incertidumbre, sustos varios y muchos rezos. Sin embargo, a pesar de todo, me alegra recordarlo con nostalgia y quedarme con lo bueno, que claramente fue superior a lo malo, y con la ilusión, aunque en ocasiones ensombrecida por el miedo, que en todo momento sentí durante las semanas que supe que albergaba dos vidas en mi interior.

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Después de mi paso por la Universidad hice un Master en Gestión Internacional de la empresa, y es a esto, al comercio exterior, a lo que me dedico profesionalmente. Junto con mi Pantuflo, somos padres de seis. Los tres primeros no están con nosotros, habitan cada uno en una estrella. Los tres siguientes afortunadamente nos dan mucha lata: Zipi y Zape, que nacieron el mismo día, y Tamagochi, que llegó tres años después. Escribo con sinceridad, pero sin dramatizar, sobre mi realidad imperfecta, sin olvidar el sentido del humor, todo ello aderezado con un punto místico que no puedo evitar por más que me lo proponga. Soy inquieta por naturaleza, siempre tengo algún proyecto entre manos. Hablo más deprisa y en más cantidad de lo que la mayoría de las personas son capaces de procesar, así que el blogging ante todo es una terapia para mí (¡y para los que me rodean!).

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