Tras unos días desconectada de la multiblogsfera, por culpa de los malditos virus, que no acaban de irse de nuestra casa, Ana me propuso hablar de las contracciones en el embarazo gemelar, que es un tema muy buscado en internet por el que muchas mamis encuentran nuestro blog.

De los 3 embarazos que he tenido, creo que he pasado por todos los tipos de contracciones posibles. Las hay que van asociadas al parto en sí (preparto y parto), y las hay que van asociadas a otros factores distintos al parto (como las Braxton Hicks, las generalizadas, las focales, etc.)

Cuando estás embarazada, las contracciones son uno de los signos que más te preocupan, pues no sabes si eso es normal, si no lo es, si tienen que ser así … Incluso cuando ya has parido antes, las dudas no te las quitas igualmente.

La diferencia está en la intensidad, sobre todo. Si bien al principio del embarazo no se notan casi, alrededor del segundo trimestre se hacen cada vez más presentes, y algo más intensas. Y las últimas semanas, que ya son las contracciones de preparto, sube la intensidad.

El ritmo es también importante. Lo normal es que inicialmente sean arrítmicas, espontáneas. Las contracciones de parto son absolutamente rítmicas, hasta el punto de que casi puedes predecir cuándo van a venir.

Lo cierto es que con un embarazo gemelar, las contracciones son más notables, sobre todo las que se tienen a lo largo del embarazo, las generalizadas: éstas van más asociadas al movimiento del bebé y de los esfuerzos y cambios de postura de la mami. Si tienes el doble de inquilinos dentro, pues evidentemente más posibilidades de que alguno se mueva. Y ya ni te cuento cómo te las apañas con ese barrigón… pues a base de esfuerzos y de cambios de posturas. Toma contracciones.

Estuve tomando progesterona durante todo el embarazo gemelar porque a las pocas semanas de quedarme embarazada ya empecé a tener contracciones bastante frecuentes y molestas. Y el ritmo de vida que llevaba tampoco ayudaba. La progesterona se supone que ayuda a reducirlas y a evitar que el cuello del útero se vaya acortando con ellas tan pronto. Las contracciones son normales, pero en exceso no molan nada.

También ayuda reposar. Pero es que reposar, descansar, dejar que te cuiden, que te mimen… eso ayuda a cualquiera en todo momento.

Además, hay otros factores durante el embarazo asociados a las contracciones: Las infecciones de orina. Y ojo! a mí me tuvieron loca durante todo el embarazo. Y las contracciones asociadas a las infecciones son dolorosísimas. Las infecciones sí que hay que mantenerlas a raya, así que al gine si sospechas que puede ser de esto.

Las de parto son dolorosas según quien las sufra. Depende de vuestro umbral de dolor. Juega un gran papel el control de la respiración, y cómo no, el humor con el que te lo tomes. En el trabajo de parto esas contracciones te pueden hacer reír, llorar, decir burradas, acordarte de toda tu familia y jurar y perjurar que tu marido se va a hacer la vasectomía en cuanto nazca el bebé.

Si sirve de algo, cada embarazo, en mi caso, fue diferente. En el primero, me las tuvieron que provocar porque rompí aguas sin contracciones. En el segundo, me las tuvieron que provocar porque me puse a sangrar por ahí abajo, y parecía que aquello arrancaba. Las contracciones provocadas por oxitocina son bastante dolorosas, no os voy a mentir… pero luego viene la inyección mágica que lo cura todo (anestesia bendita) y ya se pasan.

En el tercer embarazo (el gemelar), empecé con contracciones antes de tiempo, en la semana 33. Me quedé ingresada unos días con un gotero que las frenaba. Todo lo contrario a la oxitocina. Hubo un momento en el que Purpurina y Pepinillo decidieron que no habría gotero que les impidiese salir al mundo a coger bronquitis y neumonías; mandaron al gotero a freir espárragos y provocaron el parto. Se puede decir que fue esa noche la primera que sufrí literalmente un parto completo con contracciones. Y fueron mucho más soportables que las que viví con oxitocina. En dos horas me bajaron al paritorio, y al examinarme vieron que ya había borrado completamente el cuello y que estaba dilatando. Y eso que en esas dos horas me molestaba… pero no era consciente de que eran contracciones.

El parto da miedo, y las contracciones son ese gran desconocido, que a pesar de haber podido sufrir anteriormente, tu mente y tu cuerpo olvidan. Pero no hay que temerlas, pasan. Son molestas, pero pasan. No deben ser motivo de obsesión. Serán motivo de consulta si vienen muy fuertes cuando no tocan, pero con un poco de sentido común se sabe si son objeto de estudio médico.

Elena

PD- Ana nos cuenta su experiencia acerca de este tema en esta entrada.

Imagen de una tira de contracciones de “monitores”-*Fuente: ampersansdi.com

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Elena Aguirre

Soy Elena, madre de 4 peques, psicóloga según el diploma que me dieron al acabar la carrera, y directora de Recursos humanos "en mi tiempo libre". Si ahora volviese atrás, estudiaría magisterio, en lugar de psicología, porque me encanta disfrutar de y con los peques. Me encanta ver las cosas desde su perspectiva. Nunca pensé que tendría 4 hijos, y menos que algunos serían mellizos!pero a día de hoy no sobra ninguno y tendría más si me dejasen. Con Willy "Fogg" , que de vez en cuando nos ayuda con algún post por aquí, hacemos un equipo bastante bueno, y sobrevivimos en esto de criar a 4 peques. Soy un espíritu libre, así que, cuando no "parqueo" o estoy con los peques, necesito ver el mar cada poco, o escaparme al monte o a sitios que no conozco, viajar,salir a tomar unas cervezas con amigas entre semana, respirar aire fresco a primera hora de la mañana, y lo daría todo por ir a trabajar caminando. Devoro tabletas de turrón de Suchard, de las que hago acopio en Navidades, y cuando se me acaban, ataco la Nutella a cucharadas. La vida sin chocolate no tiene sentido. Y si tuviese todo el tiempo del mundo y me tocase la lotería, además de hacerme con una casita con prao delante del mar (con huertiquín, por supuesto), me pasaría horas montando legos y maquetas de papel o cartulina.

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