Tenemos tres tipos de músculos abdominales: los rectos (la “tableta de chocolate”), los transversos (lo que también llaman la “faja” abdominal) y los oblicuos. Todos ellos se unen en la línea alba (que no es la línea morada que nos sale en la barriga al final del embarazo).

A medida que la barriga va creciendo en el embarazo, los músculos abdominales se van distendiendo y cediendo para hacer espacio. En un porcentaje bastante alto de embarazos, se produce lo que se conoce como diástasis de los rectos abdominales, que consiste en que los rectos se distienden tanto que se llegan a separar. En la mayor parte de los casos, esta lesión se recupera de forma espontánea en las primeras semanas del puerperio. En un número reducido de casos, como el mío, cuando la lesión es muy pronunciada, no.

A mí me diagnosticaron la diástasis recién dada a luz, tenía una separación enorme y me dijeron que nunca se iba a recuperar. A los tres meses del parto, la separación aún era de más de cuatro dedos. Estéticamente nos deja una barriga muy característica, descolgada, y con un aspecto de eterna embarazada.

El caso es que si algo he aprendido sobre esta lesión es que hay bastante falta de conocimiento (o de interés) generalizado sobre lo que es y cómo se arregla. Matronas, fisioterapeutas, médicos de cirugía estética, ginecólogos… He consultado con uno o varios especialistas de cada una de estas ramas y cada uno me ha dicho algo diferente y, lo que es peor, ¡contradictorio!

He estado en manos de varios fisioterapeutas que parece que saben de qué va esto y cómo intentar solucionarlo sin tener que pasar por el quirófano o, al menos, si no queda otra que la cirugía, que sea sobre un abdomen trabajado. En otro post hablaré de los ejercicios que hago (fortalecimiento de los trasversos) y de la gimnasia hipopresiva, que también he practicado paralelamente. Hoy sólo quiero contaros a grandes rasgos los básicos*:

La faja: es el primer elemento de polémica, y hay tantas opiniones como profesionales de la salud consultes. En realidad me he dado cuenta de que es bueno y normal que haya esta diversidad de opiniones, porque no hay una norma general, y no todas las mamás empezamos el postparto en las mismas condiciones ni nos recuperamos con la misma facilidad, por lo que no aplican los mismos criterios. Yo usé una faja tubular, que se cerraba con velcro, las primeras semanas. Cuando me empezó a quedar grande, me pasé a una con braguita que me llegaba hasta encima del ombligo y se podía ajustar con velcros, y después he usado dos consecutivas con braguita hasta debajo del pecho. Desde una L que era la faja tubular, he terminado en la XS de la última. Sin hacer nada, dejando que mi propio cuerpo se fuese encogiendo y recuperando. He usado faja durante 12 meses, es demasiado. Pero la barriga que yo tenía recién parida también lo era, y sentía que lo necesitaba. El problema que tiene usar faja es que hace el trabajo que deberían hacer tus músculos abdominales, por lo que es imposible que una lesión se cure si usas faja. Pero con la barriga que yo tenía al principio, me era completamente imposible sujetar la musculatura abdominal, ni siquiera tenía conciencia de ella, se me caía la barriga como un peso muerto y me dolía la espalda muchísimo. Así que para mí la faja ha sido muy necesaria, pero no para curar, sino para aliviar;

 NO hacer “abdominales”: Nunca nunca nunca se deben hacer los abdominales clásicos de forma descontrolada, que es precisamente lo que te dice todo el mundo que hagas (¡y hasta dos médicos me lo han dicho!). Los ejercicios abdominales de levantar la cabeza sujetándote el cuello con las manos lo que hacen es contraer los rectos y agravar la lesión. Es muy fácil comprobar cómo se levanta la barriga como una cresta cada vez que hacemos una “abdominal”;

No se deben coger pesos: jajaja qué risa me da esta recomendación. ¿Y qué hago con los niños? Bueno, no podemos (ni queremos!) evitar cogerlos, pero con unas pequeñas pautas podemos minimizar el impacto En la medida de lo posible, debemos acordarnos cuando los cogemos de contraer el ombligo como si lo subiésemos hacia la tira del sujetador, y no hacer un movimiento brusco. Y si podemos cogerlos estando sentadas, mejor que mejor;

– Al levantarse de la cama o cuando estemos tumbados, no debemos hacerlo a lo “niña del exorcista” (estaríamos contrayendo los rectos), es mejor ponerse de costado, bajar los pies al suelo e incorporarse suavemente;

– Si hay que coger algo de suelo, es recomendable agacharse doblando las rodillas con la espalda recta, nunca hacerlo doblando la espalda y con las piernas estiradas. Si podemos agarrarnos a algún sitio para ayudarnos a incorporarnos, aliviamos el esfuerzo a la zona abdominal;

– En general es importante tomar conciencia de en qué movimientos se contraen los rectos, para poder evitarlos o miniminzarlos en la medida de lo posible

– Hacer estiramientos a diario. Esto no mejora en sí la lesión, pero alivia mucho la espalda y puede evitar otras lesiones;

Ponerse en manos de un fisioterapeuta que sepa del tema (sí, es muy difícil encontrarlo), que pueda diagnosticar y marcar ejercicios adecuados a cada caso. En mi caso, lo que estoy haciendo y a lo que dedicaré otras entradas, son, por un lado ejercicios de contracción de suelo pélvico y fortalecimiento de transversos, y, por otro, gimnasia hipopresiva.

He encontrado un centro especializado en la recuperación de la diástasis. El problema: que sólo hay en Madrid y es recomendable asistir al menos a la primera consulta de forma presencial. Así que aún no he podido hacer el tratamiento, cuyo coste oscila entre 550 y 750€ dependiendo de si es en grupo o indiviual, pero tengo intención de hacerlo a mediados del año que viene. No sé si verdaderamente serán tan asombrosos los resultados, pero sólo el hecho de encontrar un centro que se dedica en exclusiva a esto, es como encontrar un oasis en mitad del desierto. Cuando llamé por teléfono para informarme, fueron muy amables, se me saltaban las lágrimas de ver que no me hacía falta explicar nada de lo que tengo y no me mandaron directamente a la mesa de operaciones o a hacer abdominales. Se basa en un método americano diseñado por J.Tupler, que se llama la ténica Tupler. He buscado la web original de Estados Unidos y por allí sí que puedes hacer todo el tratamiento online, aunque tienes que comprar la faja especial que usan. He optado por hacerlo en la clínica de Madrid, porque así me pueden ver y diagnosticar. Tendré que hacer el curso individual, asistir presencialmente a la primera consulta (que dura dos horas) donde me diagnosticarán y explicarán todo el tratamiento, cómo usar la faja y los ejercicios que tengo que hacer 3 veces al día. A las 3 semanas en vez de acudir a la consulta, nos conectaremos por Skype. En cuanto me someta al tratamiento os volveré a contar. De momento os dejo el enlace: Stopdiástasis

* No soy profesional de la salud, aquí sólo quiero compartir mi particular cuaderno de bitácora, que me ha funcionado a mí, con mis características personales y físicas.

** Si quieres leer qué tal me ha ido con el tratamiento de Stop Diástasis, puedes hacerlo en esta otra entrada.

*** Aquí te dejo unos consejillos para cuidar tu abdomen durante el embarazo

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Después de mi paso por la Universidad hice un Master en Gestión Internacional de la empresa, y es a esto, al comercio exterior, a lo que me dedico profesionalmente. Junto con mi Pantuflo, somos padres de seis. Los tres primeros no están con nosotros, habitan cada uno en una estrella. Los tres siguientes afortunadamente nos dan mucha lata: Zipi y Zape, que nacieron el mismo día, y Tamagochi, que llegó tres años después. Escribo con sinceridad, pero sin dramatizar, sobre mi realidad imperfecta, sin olvidar el sentido del humor, todo ello aderezado con un punto místico que no puedo evitar por más que me lo proponga. Soy inquieta por naturaleza, siempre tengo algún proyecto entre manos. Hablo más deprisa y en más cantidad de lo que la mayoría de las personas son capaces de procesar, así que el blogging ante todo es una terapia para mí (¡y para los que me rodean!).

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