Hay una norma no escrita por la que anunciar tu embarazo antes de cumplir los tres meses se considera una temeridad… Ya todos sabemos por qué… Hoy quería profundizar en este tema, contarte mi experiencia y darle una vuelta de tuerca…

Mi primer embarazo

ecografía embarazo primer trimestre

La primera vez que me quedé embarazada sabía lo de la “norma de los tres meses”, y yo no quería contárselo a nadie. Pero se nos fue de las manos y después de hacernos la primera ecografía y verle el latido al pequeñín, se lo contamos hasta al apuntador…

Tres semanas después recibimos un duro golpe cuando fuimos a hacer otra ecografía y el bebé se había muerto, sin avisar, sin dar señales. Tuvimos que recoger velas y fue muy complicado, porque no puedes avisar a todas y cada una de las personas que saben de tu embarazo. Es muy doloroso encontrarte a la gente por la calle y que te pregunten por tu tripita o te den la enhorabuena cuando ya tu bebé hace semanas (¡o meses!) que se fue y estás empezando a asimilar el golpe… Y peor aún que decir “no, es que lo perdí”, es tener que escuchar cosas que en vez de animarte te hunden más aún… Así que entendí por qué no se “podía” contar antes de los tres meses…

Mi segundo embarazo

ecografía 12 semanas

La segunda vez que me quedé embarazada no se lo contamos a nadie, más que a la familia muy cercana, hasta que llegaron las ansiadas 12 semanas y nuevamente volvimos a anunciarlo a bombo y platillo… Y luego pasó lo que pasó… Y entonces comprendí que da igual cuándo lo cuentes, siempre va a existir un riesgo, mayor o menor, de que las cosas no salgan bien… Y nuevamente las preguntas incómodas y las frases de consuelo sin sentido…

Mi tercer embarazo

Ecografía latidos

Y llegó mi tercer embarazo. Sólo la familia y algunos amigos muy cercanos supieron de él. Porque apenas duró 9 semanas… Por primera vez no lo habíamos pregonado. Ya no me iba a tocar responder preguntas incómodas. Podría dedicarme de pleno a llorar mi pérdida, que acumulada a las dos anteriores pesaba como una losa sobre mi alma. Podría vivir mi duelo a mi manera, sin luchar, a base de fingir que estaba bien y que todo iba fenomenal, contra la pena que inspiraba a los demás, sin disimular mi sentimiento de fracaso… Y sin embargo, algo me reconcomía, porque este pequeño ser había pasado por mi vida sin pena ni gloria. Había sido, si cabe, más invisible aún que sus dos hermanit@s mayores.

Mi cuarto embarazo

Ecografía embarazo gemelar 6 semanas
Y entonces llegaron ellos, en mi cuarto embarazo. No quería contárselo a nadie, principalmente porque no quería que me estuvieran preguntando todo el rato. Un embarazo por lo general se hace largo. Cuando lo vives después de haber perdido la inocencia, como nos sucede a quienes hemos sufrido pérdidas anteriormente, es eterno.

Hay días en que los fantasmas te devoran y el miedo te paraliza, y en esos días no me apetecía hablar de mi situación con nadie. Porque nadie me entendía. Pocas personas tienen la empatía suficiente para escoger las palabras precisas y es difícil, si no has pasado por algo parecido, saber qué se siente cuando estás embarazada por cuarta vez y ninguno de los anteriores ha ido bien. Y ni yo misma sabía qué necesitaba escuchar para relajarme y tirar hacia adelante. Nunca me parecía el momento ideal para anunciarlo, siempre pensaba “después de…” (la siguiente eco, el triple screening, la eco de 16 semanas, la de 20…). Obviamente tuvimos que desvelar el secreto. Pero antes de hacerlo, me hinché a contar mentiras (piadosas) y hacer a quienes conocían la noticia mentir por mí, llegando a situaciones que rozaban el ridículo. Claro que ahora es fácil ver esto, con mis niños correteando a mi alrededor sanos y salvos, sin embargo en su momento no me salió otra cosa, tenía tanto miedo…

Tacháaaaan: mi quinto embarazo

Ecografía embarazo

Y esta vez es diferente. Desde el principio quise contarle a todo el mundo que estoy de nuevo embarazada, ¡quinto embarazo!

No es que me apeteciera, ni de lejos, colgar la primera ecografía en mi perfil de redes sociales, pero se me ha ido “escapando” a la mínima que alguien me hacía alguna pregunta en la que veía que podía “meter cuña”… No he mentido ni he hecho mentir a mis compañeros de trabajo para justificar mi ausencia cuando me cogí la baja por amenaza de aborto, ni he hecho mentir a nadie de mi familia, ni he buscado excusas absurdas cuando en una cena no comía la mitad de los platos porque eran crudos… Quizás es porque ya no tengo una losa de frustración sobre mi espalda, ni la sensación de fracaso que tenía tras la pérdida de mis tres primeros bebés. Quizás es porque mis hijos “terrenales” me han devuelto la confianza en mi cuerpo, me han hecho ver que soy capaz, que puedo dar vida, y que, lo normal, aunque diste de mi estadística personal, es que los embarazos terminen bien. O quizás es porque he asumido que en el embarazo la mayoría de cosas se escapan a nuestro control y que lo mejor es celebrar con naturalidad la vida mientras dure. O quizás son las tres cosas, o quizás ninguna de ellas.

A pesar de los miedos que me acompañan he decidido hacer un corte de manga a los fantasmas que me acechan, y celebrar que una vez más estoy embarazada, y hay una vida dentro de mí.

Conclusión de toda esta parrafada (aparte de anunciar que ¡estoy embarazada!): No existe un momento ideal para anunciar un embarazo, cada pareja lo siente de forma diferente y mejor que dejarse llevar por convencionalismos es hacerlo por lo que nos sale de dentro, por lo que dicta nuestro corazón… Porque total, lo contemos cuando lo contemos siempre habrá alguien a quien no le parezca bien (y nos lo haga notar) haberse enterado tan tarde, o que lo hayamos contado tan pronto.

PD1- Esta vez es “sólo” uno ^_^

PD2- Por mucho que diga en el penúltimo párrafo, me ha costado un montón publicar esta entrada y hacer tan “oficial” mi estado de buena esperanza. Pero a pesar de los miedos ¡estoy feliz!

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Después de mi paso por la Universidad hice un Master en Gestión Internacional de la empresa, y es a esto, al comercio exterior, a lo que me dedico profesionalmente. Junto con mi Pantuflo, somos padres de seis. Los tres primeros no están con nosotros, habitan cada uno en una estrella. Los tres siguientes afortunadamente nos dan mucha lata: Zipi y Zape, que nacieron el mismo día, y Tamagochi, que llegó tres años después. Escribo con sinceridad, pero sin dramatizar, sobre mi realidad imperfecta, sin olvidar el sentido del humor, todo ello aderezado con un punto místico que no puedo evitar por más que me lo proponga. Soy inquieta por naturaleza, siempre tengo algún proyecto entre manos. Hablo más deprisa y en más cantidad de lo que la mayoría de las personas son capaces de procesar, así que el blogging ante todo es una terapia para mí (¡y para los que me rodean!).

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