Llego un pelín tarde pero no quería dejar pasar la Semana Mundial de la Lactancia Materna (SMLM) 2015 sin escribir mi particular homenaje (no a la lactancia en sí, sino a las madres que lo intentamos), con un tonillo reivindicativo.

Este año la SMLM tiene un significado especial porque me encuentro inmersa de lleno en el tema de forma práctica, pues llevamos 6 semanas de lactancia materna (LM) exclusiva con mi pequeño Tamagochi. Con Zipi y Zape lo intenté, fracasé estrepitosamente, y tardé muchos meses en superarlo. Ahora más que nunca, pondría en un pedestal a todas las mamás múltiples que lo conseguís.

El tono reivindicativo de la entrada se debe a que me contaron todas las bondades y beneficios de la LM, del vínculo, la entrega, el amor, el flow, y nuestra condición de mamíferas… Pero se dejaron muchas cosas en el tintero:

– Olvidaron decirme que la LM no siempre fluye. Es más, casi nunca lo hace… Somos mamíferas sí, pero a diferencia del resto del reino animal, parimos en hospitales (bendita sea la ciencia), donde además de salvarse muchas vidas maternas y neonatales, estamos sometidas a muchas intervenciones (anestesias, forceps, ventosas, oxitocinas, y no hablemos ya de cesáreas, y por supuesto, del primer biberón que le enchufan a tu/s hijo/s sin que te des casi cuenta, no le/s vaya a dar una hipoglucemia) que dificultan mucho el primer contacto, y el posterior establecimiento de la lactancia;

– Me dijeron que las ingurgitaciones, grietas, dolor y demás problemas, eran fruto de malas posiciones o mal agarre del bebé. Pero nuevamente olvidaron decirme que todo esto, cuando pares en un hospital (léase el punto anterior) sometida a intervenciones médicas en el parto, y a opiniones de todo quisqui que aparece por tu habitación recién parida, hace que seas candidata con casi total seguridad a que dar el pecho te duela en algún momento;

– Olvidaron decirme que todo el mundo dudaría de mi capacidad de amamantar, de la calidad y/o cantidad de mi leche, hasta que se demostrase lo contrario;

– No me comentaron que las tomas no son coser y cantar, no es todo tan fácil como ponerte al niño, comer, soltarse y a dormir… No, el/los bebé/s a veces rechazan tu pecho y no sabes por qué, otras veces se pone/n a llorar toda la toma, otras no se suelta/n nunca… En fin, un carajal… Decidme, mamás múltiples, ¿cómo se gestiona esto si tienes a un bebé en cada pecho?;

– Tampoco me dijeron que, por lo general, los pediatras (salvo que tengan pechos que hayan utilizado para amamantar) y ginecólogos no suelen tener mucha idea (práctica) de lactancia;

– Nadie me contó que, en algunos casos, el apoyo a la LM es de “boquilla”, todo el mundo dice lo buenísima que es, pero cuando surgen los problemas (que surgen, tarde o temprano) nadie te da soluciones prácticas, y a la mínima lo arreglan todo con un suplemento de fórmula en vez de buscar las causas del problema y tratar de ponerle remedio;

– Me habría encantado saber que no todas experimentamos ese supuesto vínculo especial y sobrenatural por amamantar. He tenido momentos de tanta angustia y agobio porque no sabía si había leche, si el bebé estaba tomando, si engordaba, por qué lloraba, etc. que lo único que sentía era una furia tremenda;

– No me comentaron que la sensación que produce tu bebé usando tu pezón a modo de chupete, o sea, lo que llaman succión no nutritiva (no me puedo imaginar a dos a la vez) podía llegar a ser muy desagradable y hasta generar rechazo… Aunque a todo se acostumbra una;

– Nadie me dijo, es más, sería políticamente poco correcto hacerlo, que lejos del supuesto vínculo, el hecho de que el bebé dependa 100% solo de ti prácticamente las 24 horas del día puede llegar a ser abrumador, supongo que si hubiese sido primeriza me habría agobiado más aún, y con dos bebés el desbordamiento puede ser total.

Ya parece que le vamos cogiendo el truquillo al asunto, y casi estoy hasta empezando a disfrutarlo. Pero han sido semanas difíciles. Si no me he planteado dejarlo es porque, una vez bien establecida, a mí me parece que la LM es mucho más cómoda que el biberón. Pero por favor, que nos digan toda la verdad desde el principio…

 

 

Te interesará también

Si te ha gustado el post, comparte...
Email this to someonePin on PinterestShare on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn
The following two tabs change content below.
Después de mi paso por la Universidad hice un Master en Gestión Internacional de la empresa, y es a esto, al comercio exterior, a lo que me dedico profesionalmente. Junto con mi Pantuflo, somos padres de seis. Los tres primeros no están con nosotros, habitan cada uno en una estrella. Los tres siguientes afortunadamente nos dan mucha lata: Zipi y Zape, que nacieron el mismo día, y Tamagochi, que llegó tres años después. Escribo con sinceridad, pero sin dramatizar, sobre mi realidad imperfecta, sin olvidar el sentido del humor, todo ello aderezado con un punto místico que no puedo evitar por más que me lo proponga. Soy inquieta por naturaleza, siempre tengo algún proyecto entre manos. Hablo más deprisa y en más cantidad de lo que la mayoría de las personas son capaces de procesar, así que el blogging ante todo es una terapia para mí (¡y para los que me rodean!).

¿QUIERES SEGUIRNOS LA PISTA?

Suscríbete y llévate de regalo esta estupenda y completa  GUÍA  DE CARRITOS GEMELARES 2017

Gracias por suscribirte. Recuerda revisar tu carpeta de promociones y spam. Si mi email cayó allí, asegúrate de que no vuelva a pasar añadiendo mi email a tu libreta de direcciones. Un saludo y hasta pronto.