Un test de embarazo te anuncia que estás embarazada. Primer shock (yo he visto cinco test positivos y, miedos (pánicos) aparte, todos me han supuesto un gran impacto)

Luego vas a la primera ecografía y ¡sorpresa!: “son DOS“… Segundo shock.

Y en los pocos minutos que puede durar la consulta, tienes que asimilar un apellido muy feo para tu gestación: “embarazo de alto riesgo” Tercer shock.

Porque tras decirte que tienes un embarazo de alto riesgo, te empiezan a comentar (y si no lo hace el ginecólogo ya te informas tú en internet) todas las posibles complicaciones: reposo, parto prematuro, bajo peso al nacer, contracciones tempranas, acortamiento de cuello uterino… Y ya si tu embarazo es MC BA o MC MA  te hablan de un tal “Síndrome de transfusión Feto-Fetal” (STFF) que te deja de un bloque… Deberían rebautizar nuestros embarazos como de “Alta atención“, así nos asustaría un poco menos… Al fin y al cabo lo único que significa es que deben controlarnos más de lo habitual, y para nada quiere decir que todos los embarazos gemelares presenten los problemas mencionados.

Lo más probable, si nos lees embarazada, es que tu embarazo transcurra sin mayor complicación, aunque es posible que las últimas semanas te recomienden vida muuuuy tranquila. Y si experimentas cualquiera de los percances arriba mencionados, te mandarán tumbarte, o moverte lo menos posible. En resumen, que las embarazadas de gemelos nos vemos forzadas a reposar tarde o temprano. Y el reposo quema… MUCHO.

Hoy quiero dedicarte este post a ti que nos lees en reposo,y también en especial a mi amiga V y su compañera de habitación en el hospital, N. Las dos y sus cuatro bebés están luchando para retrasar el aterrizaje lo máximo posible y deseamos fuertemente que, a pesar de que es difícil el reposo, aún les queden muchas semanas para que sus pequeños vean la luz.

Ahora que mis mellizos tienen tres años, y tengo otro chiquitín de cinco meses, pienso en unos días de reposo y no me parece tan mala idea… Luego recuerdo aquellas ocho semanas en las que tuve que guardar reposo… Y no… No es ninguna broma…

Guardar reposo por prescripción médica, temiendo por el bienestar de tus bebés, con miedo de levantarte aunque sea para ir al baño… se hace muy cuesta arriba. Tu cuerpo, fuente de alimento, cuna de tus hijos, te traiciona y se convierte en tu cárcel, y tu mundo se para, vives pendiente de las contracciones, o los sangrados, o la fiebre… Las horas parecen días, los días semanas, y los meses años… Para los demás son sólo unas pocas semanas, que transcurren con su habitual ritmo frenético, pero para ti son un mundo… Bufff… Sólo las mamás que hemos pasado por ello sabemos lo que supone.

¿Y cómo ocupar la cabeza durante esas semanas? Aquí te dejo unas sugerencias:

  •  Leerse nuestro blog de cabo a rabo, es taaaaan interesante;
  • Verse todas las temporadas de “Modern Family”, y si sigue habiendo tiempo y algo de nostalgia, de la mítica “Friends”;
  • Recibir todas las visitas posibles, que te mantengan informada del mundo exterior, para no olvidar que hay vida ahí fuera (que traigan la merienda, así de paso puedes aprovechar para satisfacer algún antojo);
  • Escuchar mucho la radio;
  • Lecturas recomendadas (después de nuestro fabulérrimo blog)
  • Hablar a tus pequeñxs, no sé si nos escuchan pero así vas entrenando para cuando estén fuera (que no te harán mucho caso…);
  • Grabar vídeos de las patadonas que te meten y los movimientos sísmicos de tu barriga, en el futuro cuando los veas te despertarán más de una sonrisa;
  • Si estás decidida a dar el pecho, infórmate, lee, y mentaliza al papá de que la lactancia es cosa suya también, su papel es tan importante como el tuyo y debe saber la que se viene encima para estar fuerte. Te recomiendo encarecidamente el blog de Gema Cárcamo, Gemelos al cuadrado;
  • Un par de veces al día, sacarle la lengua y echarle un corte de manga al miedo, no va a poder contigo.

Chicas, de corazón deseo que la lucha llegue hasta el último día, que vuestros bebés nazcan con buen peso, y que dentro de un año lo único que os preocupe sea lo poco que dormís y la guerra que dan los peques.

(*) La foto que ilustra este post, cuyo origen desconozco, es la que tiene puesta en su perfil mi amiga V, a quien dedico la entrada

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Después de mi paso por la Universidad hice un Master en Gestión Internacional de la empresa, y es a esto, al comercio exterior, a lo que me dedico profesionalmente. Junto con mi Pantuflo, somos padres de seis. Los tres primeros no están con nosotros, habitan cada uno en una estrella. Los tres siguientes afortunadamente nos dan mucha lata: Zipi y Zape, que nacieron el mismo día, y Tamagochi, que llegó tres años después. Escribo con sinceridad, pero sin dramatizar, sobre mi realidad imperfecta, sin olvidar el sentido del humor, todo ello aderezado con un punto místico que no puedo evitar por más que me lo proponga. Soy inquieta por naturaleza, siempre tengo algún proyecto entre manos. Hablo más deprisa y en más cantidad de lo que la mayoría de las personas son capaces de procesar, así que el blogging ante todo es una terapia para mí (¡y para los que me rodean!).

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