Hace unos días, Elena nos hablaba sobre su amplia experiencia con las contracciones. Las ha tenido de todos los colores en sus tres embarazos. Al igual que le pasó a Elena, y que por lo que leo pasa a muchas multimamis independientemente de si han tenido partos anteriores, las contracciones en las gestaciones gemelares se dejan sentir muy pronto.

Recuerdo perfectamente la primera vez que fui consciente de que estaba teniendo una contracción. Tenía unas 25 semanas de gestación. Estaba sentada en el suelo, y de repente mi barriga se puso dura como una piedra. Como cuando se te sube un gemelo, pero en el tripón, que ya por aquel entonces se asemejaba al de una embarazada a término de un solo bebé. Me asusté bastante y fui a tumbarme. Y se pasó. Pero al rato vino otra. Y luego otra.

Se lo comenté a la ginecóloga y al medirme el cuello del útero vieron que se había acortado y que ya estaba en la “zona roja” (por debajo de 2cm) así que me prescribieron reposo.

En la semana 27 mi cuello del útero estaba en 17mm, por lo que me tumbé (aquí puedes leer mi entrada hablando del reposo en el embarazo gemelar) y no me levanté hasta 8 semanas después. Tenía contracciones constantemente, unos días más que otros. Nunca dolorosas, pero sí bastante intensas y duraban entre 30 y 60 segundos.

En la semana 33 la disparidad de medidas según el ginecólogo que me hiciera la eco era llamativa. Y es que tenía el cuello del útero tan corto que les costaba un montón encontrarlo, y las medidas oscilaban entre 8 y 15 mm. En cualquier caso, cortísimo.

Me ingresaron y me aplicaron la tocólisis, el protocolo que contaba Elena en su entrada, que consiste en parar las contracciones para evitar el parto mientras aplican corticoides para la maduración pulmonar.  La tocólisis me resultó bastante desagradable, porque me dieron unas taquicardias horribles. Pero el caso es que sí funcionó y el parto no evolucionó.

Dio tiempo a cumplir las 48 horas para que hicieran efecto los corticoides…

Dio tiempo a darme el alta y volver a casa…

Dio tiempo a seguir en reposo dos semanas más…

Dio tiempo a reanudar la vida “normal” (todo lo normal que pueda ser tu vida pesando veintipico kilos más de lo habitual y después de 8 semanas sin apenas moverte)…

Y hasta dio tiempo, quién me lo iba a decir, a que me llegase a desesperar…

Y las contracciones nunca cesaron.  En la semana 38, con el cuello del útero totalmente borrado, tuve que rogar a mi ginecóloga que por favor me provocara el parto porque no aguantaba más ni física ni emocionalmente. Temía por el bienestar de los peques, ya no confiaba en que mi cuerpo tuviera recursos para seguir alimentándolos, había forzado demasiado la máquina.

Rompieron la bolsa de uno de los bebés y sin oxitocina ni nada, ahí sí, supe lo que es una contracción de parto, nada que ver con las que había sentido durante todo el embarazo.

Si nos lees embarazada y las estás padeciendo, como decía Elena, mientras no sean rítmicas y/o dolorosas (ojo con el tema infecciones que ella comentaba) estáte tranquila (Ya ves que en mi caso fueron constantes durante  13 semanas y no se desencadenó parto alguno). Pero no dejes de consultarlo.

Ante la más mínima duda, no te alarmes, pero acude siempre al ginecólogo, o a Urgencias, que las mamás con embarazos múltiples tenemos pase VIP.  Es mejor pasarse que quedarse corta.

¡Ánimo!

 

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