Elena nos contó que Dar el pecho es posible en su entrada de hace unas semanas sobre la lactancia con gemelos. Y sí, lo es, de hecho es más posible de lo que piensa la sociedad en general, y de lo que yo misma pensaba. Me creía (y me hicieron creer) que era poco menos que una heroína, una Juana de Arco de la leche, sólo por haberlo intentado, pero luego he ido leyendo a Iguales-des-Iguales, 1 mamá para 2, Somos Múltiples, Gemelos al cuadrado, y, aparte de que soy un mojón a su lado, lamento no haberme tomado más en serio la preparación y mentalización para lo que se me venía encima… Todas ellas sí que son unas campeonas y lograron establecer una lactancia prolongada a base de mucho esfuerzo y apoyo. Os recomiendo leer sus experiencias, tan reales como enriquecedoras.

Yo diría que, así en general, hay tres posturas respecto a la lactancia:

  1. Hay futuras mamás de gemelos que tienen muy claro desde el principio que no van a amamantar;
  2. Hay mamás que tienen muy claro que van a amamantar y que lo van a conseguir, y en el embarazo se informan a conciencia, buscan grupos de apoyo, otras mamás de gemelos, o profesionales a los que acudir cuando llegue el momento. Os recomiendo visitar el blog de Mi mamá mimosa, que está ahora embarazada y me parece que se está preparando genial;
  3. Y finalmente hay otras mamás que quieren amamantar y se plantean “lo voy a intentar” y ya está, “cuando llegue a ese puente veré como cruzarlo, tan difícil no puede ser, si es lo más natural del mundo” Como este es el grupo en el que me incluyo, os digo… WARNING! Ésta es la zona roja peligrosa, plantéate si debes abandonarla, y si no lo tienes muy claro cambiarte al grupo 1 o, si estás decidida y quieres más garantías de que funcione la multilactancia materna, al 2  

Como se puede deducir del título de esta entrada, mi lactancia fue un fracaso estrepitoso, por varios motivos:

  • Por un lado, por mi falta de concienciación sobre el tema. Tenía claro que quería dar el pecho, pero pensé que todo fluiría como la seda porque al fin y al cabo es algo natural. Durante el embarazo me informé sobre carritos gemelares, parques, sillas de auto… pero dejé de lado esta cuestión tan importante. Porque la lactancia con gemelos no es nada fácil, menos hoy en día en que la alternativa de las leches artificiales es tan accesible, y nos la meten hasta en la sopa. Así que una buena información para hacerte una idea de la que se avecina y cómo puedes hacer frente a algunos momentos críticos, es más que recomendable;
  • Por otro lado, no insistí a mi entorno en lo importante que era para mí dar el pecho, que lo que necesitaba no era que me dijeran que no soy mala madre ni pasa nada por dar biberón, sino que me apoyasen y me ayudasen con todo lo demás para yo poder dedicarme en cuerpo y alma a la teta; 
  • Además, mi estado físico después de dar a luz, con un parto que se complicó bastante y terminó en cesárea, era deplorable. Casi no podía moverme, estaba de hecho mucho más impedida que antes de dar a luz, con mis 25 kg encima y mis bebés (que pesaron al nacer más de 6kg entre los dos) dentro; 
  • Si a esto último le sumamos el agotamiento extremo que provocan las noches en vela, el estrés que supone tener a dos bebés llorando a todas horas y la bajona que sobreviene en el postparto, el resultado fue un completo desastre. No supe organizarme, no tenía leche suficiente para los dos y no sabía cómo alternar las tomas de biberón y pecho hasta producir para los dos, mi cabeza no podía pensar con claridad. 

La leche me subió al cuarto día (con ayuda de una matrona que vino a casa y me dio unos masajes casi mágicos) y los niños se agarraron bastante bien (alguna que otra grieta me hicieron, nada fuera de lo normal). Pero no supe organizarme y me estresé bastante. Al final, a las dos semanas, lo dejé entre lágrimas y sumida en la frustración.

Pasadas otras dos semanas continuaba teniendo leche, y un día uno de los bebés se agarró y tomó un rato. Ya me encontraba mejor así que decidí volver a intentarlo, pero el biberón ya había hecho mella y estaban demasiado acostumbrados a la fluidez de la tetina, así que no quisieron tomar más y desistí definitivamente.

Un asunto que me parece muy importante a tener en cuenta con el que yo no contaba es el entorno. Cuando das el pecho a dos bebés necesitas mucho apoyo, porque hasta establecer la lactancia te pasas días y semanas en que no haces otra cosa que amamantar. Con entorno me refiero a dos grupos en concreto:

  • El personal sanitario (matronas y pediatras): Hoy en día hay una obsesión por los percentiles y los niños tienen que crecer como robots. De tal forma que a la mínima que no se comportan como la tabla de percentiles establece, hay que enchufar un biberón, no vaya a ser que el bebé se quede pequeño o, para dramatizar más y meterte el miedo en el cuerpo, se muera de hambre. Creo que es importante buscar un pediatra y una matrona que estén sensibilizados con la lactancia materna y que nos apoyen en los momentos de estrés en que vamos a pesar al bebé y no ha engordado lo esperado, o cuando surge cualquier otro problema. Parece lógico pensar que todos los médicos y matronas son pro lactancia, pero la realidad es que los partidarios de la lactancia a demanda son más bien pocos, y el resto, si surge algún problema, recurren al sucedáneo en seguida;
  • Los allegados: las mamás de hoy día somos de la “generación del biberón”, por lo que muchas abuelas (nuestras madres/tías/suegras etc que fueron madres en los 70 y 80 del pasado siglo) no dieron el pecho y no entienden ni comparten (y a veces tampoco respetan) nuestra determinación de dar el pecho. Es más, como en aquellos años no había los controles sobre la publicidad de leches infantiles que hay hoy, les han vendido las bondades de la leche artificial, que los bebés se crían igual de bien con biberón (a ver, que criarse se crían, pero lo de “igual de bien”…) y les han metido ideas raras en la cabeza, como que hay leche materna de mala calidad, que hay madres que no tienen leche para sus niños, o que a algunos niños les sienta mal la leche de su mamá. Y a la mínima que hay un problema o nos ven sufrir con la lactancia… ¡tachán! mágicamente aparece un biberón en su mano y nos insisten para que no nos “castiguemos” ¿? más y lo dejemos. Si ese es el caso, es necesario hacerles ver lo importante que es para nosotras la lactancia materna, y que el apoyo que necesitamos por su parte es logístico, ya que es evidente que en lactancia no nos pueden asesorar y debe hacerlo alguien experto.  

Quería compartir mi fracaso y las que creo son sus posibles causas, por si puedo ayudar con mi experiencia a las que estáis embarazadas mientras leéis esto y os habéis planteado qué hacer respecto a este tema.

¡Ánimo y suerte!

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Después de mi paso por la Universidad hice un Master en Gestión Internacional de la empresa, y es a esto, al comercio exterior, a lo que me dedico profesionalmente. Junto con mi Pantuflo, somos padres de seis. Los tres primeros no están con nosotros, habitan cada uno en una estrella. Los tres siguientes afortunadamente nos dan mucha lata: Zipi y Zape, que nacieron el mismo día, y Tamagochi, que llegó tres años después. Escribo con sinceridad, pero sin dramatizar, sobre mi realidad imperfecta, sin olvidar el sentido del humor, todo ello aderezado con un punto místico que no puedo evitar por más que me lo proponga. Soy inquieta por naturaleza, siempre tengo algún proyecto entre manos. Hablo más deprisa y en más cantidad de lo que la mayoría de las personas son capaces de procesar, así que el blogging ante todo es una terapia para mí (¡y para los que me rodean!).

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