Los celos cada vez están más presentes en nuestro día a día.
Es curioso, pero Purpurina y Pepinillo no llevan bien que achuche a sus
hermanos mayores, y sin embargo, les adoran! Ahora, en cuanto los mayores se
ponen cerca de mí, tanto uno como el otro vienen corriendo (bueno, gateando,
pero a la velocidad de la luz), se pegan a mí y empiezan a llorar y no paran de
tirar de mí  hasta que suelto a sus
hermanos mayores.

Y por supuesto, también pasa entre ellos. Si tengo a uno en
el cuello, el otro pide cuello. Si a uno le doy mimos, al otro le tengo que dar
mimos. Sobre todo cuando voy a verles a la cuna por la noche antes de que se
queden dormidos, en la fase del “baile de San Benito”.

Para mí esto es un fenómeno curioso. Soy hija única, y nunca
he tenido la oportunidad de sentir celos en ese sentido. Así que, por defecto
profesional de psicóloga, cada vez que algo me llama la atención en el
desarrollo de mis hijos, me informo: leo webs, blogs, foros, libros, artículos.
En concreto leí bastante sobre el tema antes de que naciese mi segunda hija, Camino,
pues me preocupaba que el mayor, Luisete, se sintiese celoso y desplazado hasta
el punto de no aceptar a su hermana. Lo cierto es que a día de hoy es un celoso
empedernido, sobre todo de su hermana. Está pendiente de todo lo que hace, lo
que dice, lo que le decimos, lo que le hacemos, lo que le decimos, lo que hace
cuando no está con él… Sin embargo, con los mellis no es tan celoso. Los cuida,
los mima, y entiende que necesitan mucha atención.

Camino por el contrario, manifestó abiertamente los celos
tras la llegada de sus hermanos, y nunca por Luis, volviendo a hacerse pis y
caca encima. Y llorando a todas horas por todo. Reconozco que tras ser muy
comprensiva con ella, perdonarle muchas actitudes negativas, un día me planté y
le dije: “como te vuelvas a hacer caca o pis encima, te quedas todo el día con
ello encima. No te cambiaré hasta la noche”. Y ni una más, Santo Tomás. Fui muy
radical, pero prometo que fue fruto ya de la desesperación. Las técnicas “comprensivas”
no funcionaban, sino que lo empeoraban todo. Creo que ella también necesitaba
una llamada de atención.
Y tras mucho leer, tras muchas consultas, tras muchas
experiencias compartidas, lo curioso de la conclusión es que los celos son
normales, y hasta cierto punto sanos, mientras no sea patológicos, claro está.
Son una expresión de una frustración, y tienen un componente adaptativo: es decir,
es la manera de conseguir que tras el nacimiento de un nuevo hermano le sigan
haciendo caso. Aquí juega un papel importante el cómo los papis manejamos estas
situaciones. Si finalmente las relaciones familiares acaban deteriorándose y se
crea un clima tenso por este problema, se deberá consultar a un profesional.
Pero hay ciertas pautas que podríamos intentar seguir si
notamos que alguno de nuestros peques sufre celos:
·        
Por ejemplo, algo tan sencillo como transmitirle
a nuestro hijo lo mucho que le queremos, y decirle que entendemos que esté
celoso, aunque para nosotros es igual de especial que su hermano, le ayudará a
sentirse comprendido. “Normalizar” los sentimientos es importante. Al igual que
es importante reconocerlos y expresarlos.
·        
Otra cosa que podemos hacer es reforzar la
autoestima del peque celoso, alabar sus buenas conductas, alabar sus dones y
talentos, hacerle ver que tiene características especiales que le hacen único
frente a los demás. Al igual que retirar la atención de los comportamientos
negativos.
·        
Pasar un poco más de tiempo con él o ella, darle
mimos, abrazos, besos. Que se sienta querido y protegido.
·        
No comparar. Nunca, jamás. Y esto es difícil. Yo
me sorprendo muchas veces comparando abiertamente. Y no es bueno. Y en esto
corremos más peligro con los mellizos, que van a la par, que parece que tienen
que hacer siempre lo mismo en el mismo momento. Pero no es así.
·        
Bueno, y si ni habla ni razona, como los bebés
mellizos ¿qué hacemos? Pues en mi caso, trato de igualdad: O cojo a uno y lo
achucho, y luego al otro y lo achucho, o los cojo a los dos a la vez como
puedo, o cuando uno no está y no me ve achucho como loca al que tengo delante.
Lo mismo para las comidas y las cosas. Si le doy de comer a uno, intento tener
lo mismo para el otro. Vamos, que evito los agravios comparativos. Es una
locura, porque a veces no hay manos para todo, pero intento en la medida de lo
posible minimizar el impacto de los celos en ellos.
Y vosotros? qué experiencias tenéis con vuestros gemelos y
mellizos en relación a los celos? y con sus hermanos mayores o pequeños? Cómo
los manifestaron? Contadnos! ya sabéis que esto no va a misa. Es solo un espacio
en el que compartimos nuestras experiencias. No sentamos cátedra J

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Elena Aguirre

Soy Elena, madre de 4 peques, psicóloga según el diploma que me dieron al acabar la carrera, y directora de Recursos humanos "en mi tiempo libre". Si ahora volviese atrás, estudiaría magisterio, en lugar de psicología, porque me encanta disfrutar de y con los peques. Me encanta ver las cosas desde su perspectiva. Nunca pensé que tendría 4 hijos, y menos que algunos serían mellizos!pero a día de hoy no sobra ninguno y tendría más si me dejasen. Con Willy "Fogg" , que de vez en cuando nos ayuda con algún post por aquí, hacemos un equipo bastante bueno, y sobrevivimos en esto de criar a 4 peques. Soy un espíritu libre, así que, cuando no "parqueo" o estoy con los peques, necesito ver el mar cada poco, o escaparme al monte o a sitios que no conozco, viajar,salir a tomar unas cervezas con amigas entre semana, respirar aire fresco a primera hora de la mañana, y lo daría todo por ir a trabajar caminando. Devoro tabletas de turrón de Suchard, de las que hago acopio en Navidades, y cuando se me acaban, ataco la Nutella a cucharadas. La vida sin chocolate no tiene sentido. Y si tuviese todo el tiempo del mundo y me tocase la lotería, además de hacerme con una casita con prao delante del mar (con huertiquín, por supuesto), me pasaría horas montando legos y maquetas de papel o cartulina.

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