Como ninguno de los papás de Zipi y Zape somos nativos, ni ellos van a ir a un colegio privado/bilingüe, ni tenemos muchas esperanzas puestas en el nivel de inglés del que esperemos sea su cole, llegamos a la conclusión de que habría que apuntarlos a alguna academia, y además currárnoslo en casa.

Y mientras empezaban al cole y no, desde que nacieron les hemos expuesto al idioma. Todo lo que les ponemos en el tablet y en la tele (sí, mis hijos ven la tele, ya he asumido que soy una mala madre), es en inglés. Les cantamos canciones en el idioma (tenemos un repertorio digno de gramola). Y también les hablamos en inglés, a pesar de que nos han dicho y he leído en varios sitios que no es bueno que una misma persona les hable en dos idiomas porque eso les confunde.

Tras dar muchos tumbos encontramos dos canales en Youtube muy útiles y didácticos, que a los niños les encantan y con los que doy fe de que han aprendido muchísimo: uno es Busy Beavers y otro Super Simple Learning

El caso es que han ido pasando los meses y a día de hoy, con dos años, no hablan inglés, como tampoco hablan su lengua materna, se ve que en eso no han salido a la cotorra de su madre. Sin embargo, sí que entienden bastante, dicen muchas palabras, y saben muchas canciones. El único inconveniente que le veía a nuestro “método” homemade es que por muchas palabras que los niños aprendieran en inglés, y por mucho que comprendan el idioma, nunca iban a encontrarle utilidad para comunicarse con él, ya que a su alrededor todo el mundo habla español, y aunque nosotros les hablemos en inglés, es sólo de forma puntual. De hecho, muchas de sus primeras palabras fueron en inglés, y, aunque no las han olvidado si se las preguntamos explícitamente, las han ido sustituyendo por las palabras en español porque se dieron cuenta de que cuanto decían car, circle o yellow nadie en su entorno reaccionaba porque no sabían que estaban hablando en otro idioma, ni las reconocían en el propio.

Y en estas que recibo una invitación de Madresfera para blogueras de Las Palmas para asistir a la inauguración de una escuela de inglés que se llama “Kids & Us”.

Acepté la invitación desde el primer momento, para una vez que se organiza algo en Las Palmas no podía faltar. Indagué por la red antes de ir y vi que se trata de un sistema de enseñanza para niños a partir de 1 año, enfocado en el aprendizaje del inglés de forma natural, con la misma lógica y  las mismas fases en que se aprende la lengua materna: escuchar, comprender, hablar y por último, leer y escribir. Me sonó bien, me gustó la idea, a pesar de que lo primero que pensé fue que eso es lo que estaba haciendo yo en casa con ellos, y no iba muy convencida de que necesitara pagar por que lo hicieran fuera.

Y resultó que para no estar muy convencida… ¡Salí de allí con Zipi y Zape matriculados! Debo decir que a las bloggers que asistimos nos ofrecieron la matrícula gratis el primer año, así que fue más fácil tomar la decisión.

Nos enseñaron las instalaciones, que están muy bien, y luego pasaron a explicarnos cómo funciona su sistema e incluso hicimos una simulación de una clase. A pesar de que pueda parecer que los niños se pasan el tiempo jugando, siguen un método medido al milímetro, nada en la clase se deja a la improvisación, y el método en sí garantiza que todos los niños aprenden  lo mismo independientemente de sus habilidades con lenguas extranjeras, al igual que todos los niños aprenden a hablar su lengua materna, independientemente de sus capacidades oratorias (siempre hay personas que se expresan mejor que otras, pero todos hablamos el idioma de nuestros padres con soltura). Los niños están en grupos por edades, comienzan con 1 año y pueden llegar hasta los 18. y les preparan para los exámenes de Cambridge. Eso sí, de nueva matriculación sólo admiten a niños de hasta 8 años, a partir de ahí sólo aceptan alumnos que hayan asistido años anteriores, cuyo nivel cumple sus estándares.

El método requiere implicación de los padres, lo cual me gustó mucho porque también nos sirve a nosotros para orientarnos y hacer de forma más ordenada lo que ya veníamos haciendo. Además de la clase semanal, de 45 minutos en el caso de 2 años, los niños deben escuchar un CD a diario en casa, mientras juegan o hacen cualquier actividad tranquila (que no sea ver la tele). Y contamos también con un vistoso libro (a los niños les encanta) que viene con un cuaderno explicativo para padres. No importa nuestro nivel de inglés, en el cuaderno contemplan tres, desde los padres que apenas conocen el idioma, hasta quienes lo dominan, y te guían en todo lo que tienes que reforzar y el vocabulario que deben aprender con cada página.

Los grupos son reducidos, en el caso de la edad de mis hijos, 5 niños por clase, más adelante pasan a 8. Si se pierden una pueden recuperarla metiéndose en otro grupo, pero teniendo en cuenta que nunca va a haber más de cinco niños por clase (a ver cómo resolvemos esto con gemelos, que ocupan el doble, esperemos que no se dé el caso…).

Mis hijos están en el segundo curso, y por suerte hasta enero entro yo con ellos al aula, así que puedo ver por mí misma la dinámica de las clases. Los padres no pintamos mucho dentro del aula, estamos allí sólo por el tema de la adaptación, para que los niños estén tranquilos y seguros y puedan atender a la clase sin preocuparse de dónde están. Básicamente en las clases cantan, juegan. y se ríen, bajo la batuta de su profesora. Sin embargo, como contaba más arriba, nada se deja al azar. Hay una serie de estructuras, palabras y canciones que repiten semana tras semana, mientras se van incorporando otras nuevas. Al ser sólo cinco niños en la clase, de momento en la de mis hijos son tres, a la profesora le permite una atención totalmente personalizada. Cada pregunta que hace, cada cosa nueva que enseña, se la repite a cada uno, y espera a que cada uno conteste.

Los profesores en su mayoría NO son nativos, pero nos comentaron que les exigen nivel CPE, o sea, Proficiency. Al menos la profesora de Zipi y Zape tiene una pronunciación excelente y nivel bastante bueno. Ella sólo les habla en inglés, incluso una vez terminada la clase, no dice ni una sola palabra en español, así que por fin mis hijos van a ver que lo que saben decir en la lengua de Shakespeare les sirve, y les es necesario, para comunicarse de verdad con alguien. A priori lo de que no fueran nativos me rechinaba un poco, principalmente por el tema de la pronunciación, pero luego recordé a un profe que tuve en la universidad que era escocés, cuyo acento fue objeto de apuestas las primeras semanas de clase porque estábamos convencidos de que era español muy mal camuflado. Es decir, que lo del acento es muy relativo, hay tanta diversidad (al igual que en español) que no tiene nada que ver el que habla un sudafricano, con el de un irlandés de Cork, un londinense o el de un neoyorquino, son muy diferentes y todos son igual de válidos. Y un nivel CPE garantiza un inglés excelente (que incluso muchos nativos no superarían, al igual que muchos españoles no aprobarían el DELE).

El único “pero” que le encuentro a todo esto: que es bastante caro. Me han pedido explícitamente que no publique los precios y no lo haré. Pero os comento, además de pagar la matrícula a principio de curso tienes que pagar el material , cuyo importe es igual el de la matrícula e incluye el libro y dos cd, uno el que tienen que escuchar a diario y otro de canciones. En nuestro caso y para este año, me dijeron que con uno era suficiente para los dos, así que eso que ahorramos. También me pareció escaso el descuento para gemelos (o para dos hermanos) del 50% en la segunda matrícula, cuando hasta ahora en todos los sitios he visto que en el caso de gemelos sólo pagas una de las dos matrículas.

A pesar de este inconveniente, me encanta el sitio, las clases, el personal, el método y creo que realmente funciona. Siempre hemos tenido claro que habría que rascarse el bolsillo para que los niños aprendieran bien inglés, y como el colegio bilingüe no es una opción para nosotros, creemos que esta es una buena inversión.

Seguiremos informando…

PD- Si no estuviera convencida del sistema y no me gustara, no habría escrito sobre él. Sin embargo, quiero dejar constancia, por si no ha quedado claro en la redacción de la entrada, que este es un post patrocinado. Me regalaron la matrícula de uno de mis hijos a cambio de escribir este post.

Te interesará también

Si te ha gustado el post, comparte...
Email this to someonePin on PinterestShare on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn
The following two tabs change content below.
Después de mi paso por la Universidad hice un Master en Gestión Internacional de la empresa, y es a esto, al comercio exterior, a lo que me dedico profesionalmente. Junto con mi Pantuflo, somos padres de seis. Los tres primeros no están con nosotros, habitan cada uno en una estrella. Los tres siguientes afortunadamente nos dan mucha lata: Zipi y Zape, que nacieron el mismo día, y Tamagochi, que llegó tres años después. Escribo con sinceridad, pero sin dramatizar, sobre mi realidad imperfecta, sin olvidar el sentido del humor, todo ello aderezado con un punto místico que no puedo evitar por más que me lo proponga. Soy inquieta por naturaleza, siempre tengo algún proyecto entre manos. Hablo más deprisa y en más cantidad de lo que la mayoría de las personas son capaces de procesar, así que el blogging ante todo es una terapia para mí (¡y para los que me rodean!).

¿QUIERES SEGUIRNOS LA PISTA?

Suscríbete y llévate de regalo esta estupenda y completa  GUÍA  DE CARRITOS GEMELARES 2017

Gracias por suscribirte. Recuerda revisar tu carpeta de promociones y spam. Si mi email cayó allí, asegúrate de que no vuelva a pasar añadiendo mi email a tu libreta de direcciones. Un saludo y hasta pronto.