Ayer después de intentar sin éxito durante más de 5 minutos ponerle unas bambas a uno de los enanos, recordé algo de los primeros meses que quería comentaros: LA ROPA.

La ropita de los gemelos no tiene nada de particular, ni diferente. Las que tenemos algo especial somos las mamás, que tenemos la mitad de tiempo y de brazos (que no corazón, ese da para todo y más) para dedicar a cada uno de los bebés.

Vestir a un bebé recién nacido requiere delicadeza, más cuando eres primeriza, que te crees que se te va a romper en cualquier movimiento. Cuando estás vistiendo a uno y tienes a otro bebé recién nacido llorando o demandando tu atención, lo único que quieres es terminar pronto para poder atender a los dos a la vez. Y para poder hacer esto, la ropa tiene que ser cómoda y fácil de poner y quitar, siempre teniendo en cuenta el confort del bebé.

Hay mucha ropa que te regalan y no puedes hacer nada (salvo que venga con “ticket regalo”), pero si estás preparando tú misma el armario de los bebés, o para cuando te pregunten qué os regalan, a mí me resultó útil tener en cuenta algunos de estos aspectos (lamentablemente tiré mucho dinero por el camino y dejé varias prendas regaladas sin poner):

Botones de presión: ni lazos, ni botones tradicionales, ni velcro… Lo más rápido de quitar y poner son los botones a presión;

Foto del Blog Kit Forrar Botones

Menos es más: eso sí, cuantos menos botones aunque sean a presión (no digamos ya lazos, cordones, etc.) menos trabajo;

– Si tenemos nenes varones, nos gusta el estilo modernillo, y queremos ponerles pantalones desde bien bebés, son muy cómodos los de tipo chándal. Si son más estilo vaquero, mejor si se abren por la entrepierna, para no tener que desabrocharlos y quitarlos con cada cambio de pañal. Peeeero, los pantalones sueltos (sin peto) que se abren por la entrepierna a mí tampoco me resultaron nunca cómodos;

– Los petos son el tipo de ropa que más me gusta, especialmente los primeros meses. Eso sí, importante, en caso de petos de niño, para que nos resulten cómodos (aquí sí, a diferencia del pantalón suelto) deben poder abrirse por la entrepierna (con botones a presión) si no los cambios de pañal se convierten en “La Historia Interminable”;

Foto de Misscompras

– En la línea de los anteriores, pero en categoría aparte por su importancia, para los recién nacidos en meses frescos, definitivamente la prenda cómoda por excelencia son los petos con patuco del estilo de este que he encontrado en la web Cocholate;

– Camisetas con botonadura a un lado del cuello (botonadura a presión, claro está) y nada más. Las que van abiertas por la espalda son incomodíiiiisimas, porque un recién nacido no aguanta sentado y tienes que ponerle primero la camisa por delante tumbado boca arriba, y luego darle la vuelta para abrocharle los botones. Y si ya para rematar son botones de estilo tradicional, para cuando acabas de vestir al primero necesitas echarte una siesta antes de vestir al otro;

– Dejar la ropa guardada en el armario sin abrochar: parece una tontería, pero la de tiempo y desgaste emocional que ahorras es de agradecer;

Huir de los leotardos o pantaloncitos con patucos sin abertura por la entrepierna, al menos las primeras semanas, son un horror para colocarlos. El bebé aún no tiene tono muscular en las piernas y no ofrece resistencia, por lo que conseguir ponerlos es un logro. Luego es más sencillo y son cómodos para ellos, pero igualmente cambiar el pañal es un tormento.

– Las primeras semanas se pasan la mayor parte del tiempo con bodies o pijamas, es lo más cómodo para ellos, ¡y para sus papás!

Sé que  todo esto suena exagerado, pero cuando estás muy cansada y estás tú sola con los bebés, todo lo que sea ahorrar tiempo y esfuerzo, aunque sea mínimo, se agradece. Tened en cuenta que cambiamos el doble de pañales a lo largo de un día. Un recién nacido necesita como mínimo siete cambios de pañal diarios… Eso por dos, estando físicamente agotada se hace cuesta arriba, y si encima la ropa es incómoda de poner y quitar te salen sapos y culebras por la boca.

Y ya para rematar, he podido observar en estos meses una inquietante proporción directa entre el precio de la ropa y su comodidad: a mayor precio, mayor incomodidad. Tengo varias teorías al respecto que dan para otra entrada. En concreto hay una boutique infantil (si alguien está interesado doy referencias por privado) cuya ropa me parece terriblemente incómoda. Tienen un pantalón con tirantes que es el sello de la casa, que es una auténtica tortura.

Sobre este tema, no os perdáis nuestra entrada hablando sobre vestir o no a los gemelos iguales.

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Después de mi paso por la Universidad hice un Master en Gestión Internacional de la empresa, y es a esto, al comercio exterior, a lo que me dedico profesionalmente. Junto con mi Pantuflo, somos padres de seis. Los tres primeros no están con nosotros, habitan cada uno en una estrella. Los tres siguientes afortunadamente nos dan mucha lata: Zipi y Zape, que nacieron el mismo día, y Tamagochi, que llegó tres años después. Escribo con sinceridad, pero sin dramatizar, sobre mi realidad imperfecta, sin olvidar el sentido del humor, todo ello aderezado con un punto místico que no puedo evitar por más que me lo proponga. Soy inquieta por naturaleza, siempre tengo algún proyecto entre manos. Hablo más deprisa y en más cantidad de lo que la mayoría de las personas son capaces de procesar, así que el blogging ante todo es una terapia para mí (¡y para los que me rodean!).

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