¡FELICIDADES A TODOS LOS PADRES QUE NO AYUDAN EN CASA!

Un momento… Déjame que explique a qué viene esto… Me sorprende escuchar a día de hoy, en pleno Siglo XXI, que aún hay padres que no se implican, y madres que se quejan de que sus parejas no les ayudan…

…¿AYUDAR?…

Ayudar es colaborar en una tarea cuando la responsabilidad es de otro. Ayudan los abuelos, los tíos, la persona externa que (si tienes suerte y te lo puedes permitir) contratas para realizar las tareas del hogar y/o apoyar en el cuidado de los niños… Los amigos que vienen de visita a casa… El transeúnte que ve que tienes que sortear tres escalones con el carro gemelar cuando vas sola y se para en medio de la calle a levantarlo en peso contigo…

¿Pero el padre? El padre no tiene que ayudar. El padre es parte del asunto, tan importante e imprescindible como la madre. No nos hace ningún favor por hacer la cena, o cambiar un pañal. Se trata de corresponsabilidad. Las primeras que tenemos que interiorizar esto somos las madres, y no cargarnos con más peso del que nos corresponde. Si consideramos a nuestra pareja como un elemento accesorio que está para echarnos una mano en caso de apuro, empezamos mal. Puede que por el hecho de tomarnos mayormente nosotras la baja de maternidad, seamos las que pasamos más tiempo con nuestros hijos en los primeros meses… ¿Y? Eso no nos convierte en únicas responsables del asunto. Y además, que sólo estamos en casa 8 o 10 horas más que el padre (y ese tiempo no estamos rascándonos la barriga, precisamente), pero los niños demandan 24 horas al día.

En una familia con dos hijos recién nacidos (o aunque sea uno solo… o no digamos ya si hay más hijos de otras edades) aparte de su cuidado, que ya es bastante, hay una infinidad de tareas más que hacer, y que repartir de forma consensuada y equilibrada entre las dos personas adultas que viven en esa casa y tripulan el barco.

Hoy quiero felicitar a todos los que no ayudan. Porque hoy es su día, el del PADRE con mayúsculas: esa persona implicada que está tan cansado como su pareja, que no necesita golpecitos en la espalda por ejercer su responsabilidad, por hacer la compra, bañar a los niños, levantarse en la noche o conocer cuál es la dosis exacta de Apiretal… No son superpapis, son papis, y punto… y hoy están de celebración.

Para engendrar un bebé (o dos ^_^) solo hacen falta ganas y puntería. Pero para ser PADRE se necesitan un par de ***** (agallas, qué te pensabas 😜).

¡¡FELICIDADES PAPÁS!! Hoy y todos los días

PD- Dedicado especialmente a mi queridísimo Pantuflo, compañero de batallas y fatigas, y a Willy el marido de mi compiblogger Elena porque no ayudan nada ninguno de los dos.

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Después de mi paso por la Universidad hice un Master en Gestión Internacional de la empresa, y es a esto, al comercio exterior, a lo que me dedico profesionalmente. Junto con mi Pantuflo, somos padres de seis. Los tres primeros no están con nosotros, habitan cada uno en una estrella. Los tres siguientes afortunadamente nos dan mucha lata: Zipi y Zape, que nacieron el mismo día, y Tamagochi, que llegó tres años después. Escribo con sinceridad, pero sin dramatizar, sobre mi realidad imperfecta, sin olvidar el sentido del humor, todo ello aderezado con un punto místico que no puedo evitar por más que me lo proponga. Soy inquieta por naturaleza, siempre tengo algún proyecto entre manos. Hablo más deprisa y en más cantidad de lo que la mayoría de las personas son capaces de procesar, así que el blogging ante todo es una terapia para mí (¡y para los que me rodean!).

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