¿Que me diría a mí misma hace seis años cuando nacieron Zipi y Zape?

 

Han pasado 2.555 días desde aquella mañana de julio en que Zipi y Zape aterrizaron en nuestros brazos. Recuerdo los primeros meses entre una nebulosa, felicidad desbordante y angustia vital a partes iguales. Me pregunto cómo sobrevivimos como personas y como pareja. No sólo por el caos de tener dos recién nacidos siendo novatos en la materia, sino porque yo era un manojo hormonado de nervios que nadie, ni yo misma, sabía gestionar.

Ahora con la perspectiva y la tranquilidad que deja el paso del tiempo, las hormonas en su sitio y otro hijo que nació “aprendido” tres años después, vuelvo la vista atrás y me gustaría poder asomarme por un agujerín del tiempo para susurrarme a mi “yo” de hace seis años todas estas cosas:

 

Puedes con todo…

PERO NO ES NECESARIO QUE LO DEMUESTRES. Guárdate ese SuperPoder para ti, no hace falta que nadie más sepa que lo tienes. Déjate ayudar, y pide ayuda. Esto es cosa de un equipo capitaneado por dos y secundado por muchos más, en el que tú eres importante, pero no imprescindible (nadie lo es);

 

Tranquila

No tienes que hacerlo bien, solo tienes que estar ahí, y lo demás va saliendo. Estás sobreviviendo, no participando en un concurso de talentos; y tus hijos prefieren una mamá tranquila y relajada a una mamá perfecta;

 

Todos van a opinar

Hagas lo que hagas y como lo hagas, siempre habrá alguien que tenga un criterio completamente diferente y te lo haga saber con más o menos tacto. No te están atacando, no te están cuestionando, a veces puedes aprender mucho de los demás, otras veces, de ti misma y tu autocontrol para que te resbalen las opiniones ajenas. No pierdas tiempo ni energías en discutir ni justificar tu forma de hacer las cosas, ni permitas que te afecte lo que te digan los demás. Ellos no tienen la razón, y tú tampoco. Porque no existe la fórmula mágica;

 

Te vas a equivocar

Y no pasa nada. Aparta la culpa de tu vida. Asume que la vas a pifiar como lo hicieron tus padres, tus abuelos, y tus bisabuelos. No hemos descubierto la crianza en el siglo XXI, lo que hoy es tendencia en 20 años será una aberración (y tus hijos te lo echarán en cara), no es la primera vez que sucede;

 

The grass is always greener on the other side

En Instagram (y en la cola de la charcutería) solo te contarán la película con brilli brilli. Pero siempre, siempre, hay un lado oscuro que, por el motivo que sea, se suele omitir. No te compares, no busques qué estás haciendo mal tú, no te sientas frustrada. La realidad es un prisma con muchas caras y en esa foto que te están mostrando tú solo estás viendo uno de los lados;

 

Todo puede esperar

¿Para qué vas a ordenar el caos reinante, si a los diez minutos va a estar todo desordenado otra vez? Aprovecha y tómate un respiro, pide relevo, descansa lo que puedas… y si te molesta mucho ver la casa patas arriba: apaga la luz para no verlo (palabrita de Malamadre);

 

Todo pasa, nada es eterno

Volverás a leer un libro antes de dormir, volverás a sentirte guapa, a pensar en ti, a maquillarte, a ponerte pendientes y dejarte la melena suelta, a hablar en primera persona del singular, a cerrar los ojos y soñar con algo que no sean ellos (y sus cacas, sus pises, su sueño, su peso, su percentil). No tengas prisa ni te agobies por retomar las riendas de tu vida, porque llegará, y el día que lo haga no te sientas culpable de volver a ser mujer además de madre;

 

No sos vos, son las hormonas

Estás poseída. Se llama postparto. Asúmelo y déjalo fluir. No te lo dejes dentro, que esos sentimientos se enrocan… Llora cuando haga falta, grita (al viento, que Pantuflo y tu madre no tienen la culpa) déjalo salir, y terminará pasando, te prometo que en un mes volverás a ser la dicharachera de siempre;

 

No los separes

Hazte fotos con los dos a la vez. Ponedlos juntos en la cuna. No te dejes ofuscar por esos consejos que te incitan a hacerlos seres independientes desde el minuto cero. Son mellizos, se han gestado juntos, han nacido a la vez, se necesitan. Tienen toda la vida por delante para darse cuenta de que son personas independientes;

 

No te lo tomes tan en serio

Si la especie humana ha sobrevivido hasta ahora sin libros, webs y blogs, tú serás capaz también, en realidad casi nada depende de ti, encomiéndate a la divina providencia y a achucharlos, que son dos días.

 

Y chimpum.

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He omitido todo aquello de “disfrútalos que pasa el tiempo pasa muy rápido”, “aprovecha para comértelos a besos ahora que se dejan”, “cuando crezcan solo recordarás lo bueno”… y un largo etcétera, porque doy por sentado que eso viene de serie. Que las hormonas las carga el diablo, pero están diseñadas para que, precisamente, te centres en todas estas ñoñerías que son lo verdaderamente importante.

 

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Asturiana, habladora compulsiva, culo inquieto, Licenciada en un par de cosillas y madre de 3 + 3. Los tres primeros son 🌟 🌟 🌟 del cielo y los tres siguientes (los mellizos Zipi y Zape y el pequeño Tamagochi), afortunadamente nos dan mucha lata. No soy superwoman, trabajo en equipo con mi Pantuflo. Nadie dijo que fuera fácil... pero ¿y lo bien que lo pasamos?

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