Lo que más me fastidia de ser madre no es lo que me habían
contado que me iba a fastidiar. No es el dolor de espalda, el estrés, la falta
de tiempo para mí y la pareja, la responsabilidad, dormir una noche bien y tres
mal, no saber lo que es una siesta, renunciar a viajar, no salir… Todo esto es
una maravilla, que yo elegí, que me costó mucho conseguir, y que vivo como un
gozoso padecimiento, que sólo dura unos años y se ve compensado con creces. No,
no es eso lo que no me gusta de ser madre. Lo que me disgusta profundamente es
que a los padres se nos vea como monederos andantes, perdidos e inseguros,
dispuestos a comprar lo que sea cuando nos tocan la fibra sensible.

Ya desde el embarazo empieza el festival, con el tema de la
conservación (en onerosos bancos privados) de las células madre de los cordones
umbilicales de tus hijos (ver nuestra entrada Las células madre del/loscordones umbilicales). Por cierto, esta mañana he oído en la radio que van a
regular la publicidad de estos servicios.
Luego nacen los niños y empiezan las leches, complementos
vitamínicos, primeros yogures, libros para enseñar de todo, estimulación precoz,
vacunas que no entran en el seguro y demás. Y tú en el medio de todo eso, que, aunque tengas las ideas medio claras, dudas de todo, porque… ¿y si no hago o compro esto y luego pasa lo otro?
El marketing me encanta, de hecho me especialicé en la
universidad en esta materia. Me interesa mucho cómo se las ingenian las marcas
para hacer atractivos y accesibles sus productos: cómo diseñan los envases, los
colocan o promocionan en el punto de venta y los comunican a través de los
medios. Me encanta siempre y cuando utilicen mecanismos lícitos y morales para
llevar a cabo todo esto, y no se aprovechen de aspectos emocionales o,
directamente, de la ignorancia de los consumidores.
Hace unas semanas me pasó una cosa curiosa que quería
contaros. No fue una tomadura de pelo tocando la fibra sensible de las que
comento más arriba, pero me sentí engañada. Hace un tiempo, encontré una promoción de la editorial Planeta
deAgostini en la que, sólo por registrarte, te enviaban gratuitamente unas fichas
de cartón con dibujitos que pensé que a mis hijos les podrían encantar. No soy
tan ingenua como para pensar que no iban a intentar venderme la colección
entera más adelante, pero los solicité porque si me parecían interesantes,
terminaría comprando el resto. Hasta aquí ningún problema. La empresa, además de hacerse con tus datos personales bajo tu consentimiento, te envía
gratis una muestra de producto y si te gusta compras más, no hay ningún secreto
ni nada amoral en ello.
Pero la gracia fue la llamada que recibí semanas después para
saber si había recibido las fichitas. Al contestar que no, que aún no me
había llegado nada al buzón, me comentaron que se debieron de haber
extraviado. Pero que si quería me las enviaban de nuevo gratuitamente, junto
con la segunda entrega de la colección, esta sí, con un coste de 6,95€, que
además tenía que ir yo a recoger a la oficina de Correos porque no cabía en el
buzón. Y además vine a entender algo así como que me seguirían enviando el
resto de la colección cada mes por el mismo precio mensual, es decir que si
aceptaba este envío me suscribía a toda la colección. Me informaron de que si
no estaba conforme, en cualquier momento me podía dar de baja… Menos mal, sólo faltaba que tuviera que tragarme la colección
entera si no me gusta. Pregunté a la persona que me llamó si no podían enviarme
de nuevo las fichas gratuitas al buzón de mi casa, para ver si me gustaban, y
entonces ya decidiría si quería comprar el resto. Para mí es un trastorno tener
que ir a Correos, más aún si es a por algo que ni siquiera sé si merece la
pena. A lo que me contestó que no, que me tenían que enviar el pack completo. Le
agradecí la llamada y con mucha educación le dije que podían meter las fichitas
donde les viniese bien (evidentemente no empleé estas palabras ni transmití
este mensaje, es que cuando me pongo a escribir me sale la vena macarra).
Me parece mucha casualidad que se hayan perdido mis
fichitas… Lo siento pero no me lo trago. Vamos,
que tengo claro que nunca me las enviaron. Si la pérdida del envío que me
hicieron fuese algo excepcional, la empresa no tendría bajo la manga una
solución tan rápida e inmediata (la de enviarme de nuevo pero con coste y
suscripción incluidas).

Pues eso, que ya basta de tomarnos el pelo. Abusan de nosotros y nuestra sensibilidad todo
lo que quieren más.
Ana

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Después de mi paso por la Universidad hice un Master en Gestión Internacional de la empresa, y es a esto, al comercio exterior, a lo que me dedico profesionalmente. Junto con mi Pantuflo, somos padres de seis. Los tres primeros no están con nosotros, habitan cada uno en una estrella. Los tres siguientes afortunadamente nos dan mucha lata: Zipi y Zape, que nacieron el mismo día, y Tamagochi, que llegó tres años después. Escribo con sinceridad, pero sin dramatizar, sobre mi realidad imperfecta, sin olvidar el sentido del humor, todo ello aderezado con un punto místico que no puedo evitar por más que me lo proponga. Soy inquieta por naturaleza, siempre tengo algún proyecto entre manos. Hablo más deprisa y en más cantidad de lo que la mayoría de las personas son capaces de procesar, así que el blogging ante todo es una terapia para mí (¡y para los que me rodean!).

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